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La fuerza de la tortuga

La fábula de la liebre y la tortuga es bien conocida y narra, grosso modo, como la constancia y perseverancia ganan a la impulsividad sin un objetivo. Por supuesto, es una gran lección que se aplica a muchos ámbitos de la vida pero sin duda es el camino a seguir en nuestro camino hacia un consumo más ecológico y respetuoso con el medio ambiente.

Siempre hay partidarios de lo rápido. Quitarse la tirita de un tirón, arrancarse la cera para el vello sin pensárselo o tomarse el vaso con ese médicamente asqueroso de una vez son ejemplos de esta filosofía. Yo he descubierto, después de muchos años, que plantar semillas tranquilamente y dejarlas que sigan su curso, con paciencia y parsimonia es el camino hacia el cambio total y radical. Cuando uno quiere cambiar de verdad en una sociedad como la nuestra, que pone todas las facilidades para el consumo desbocado y sin reflexión en las consecuencias, tiene que hacerlo a mordisquitos y sin perder de vista la meta.

Por ejemplo. Uno puede decidir empezar a comprar productos ecológicos y de cercanía. Pero, ¿toda la cesta de la compra? Es mejor empezar por un tipo de productos. Yo empecé por frutas y verduras. Hoy en día la mayoría de lo que compro cumple las condiciones que me autoimpongo pero no todo. ¿Por qué no todo? Porque es muy difícil ser el salmón contracorriente por diferentes motivos, desde la dificultad de encontrar todos y cada uno los productos que necesitas hasta la banal tentación de comer algo que te apetece y que sabes que no lo cumple. Y no hay que por eso abandonar o ser duro con uno mismo. Hay que seguir insistiendo en esa dirección.

Pero hay otros caminos, quizá uno quiera probar a usar productos de limpieza ecológicos para no contaminar su casa y la de todos. O deliciosos productos lácteos hechos con vacas cuidadas con mimo, o, como no, productos de belleza respetuosos conmigo y el resto de seres vivos. Es un camino largo, que empieza con una decisión y cuando te des cuenta y mires atrás verás todo lo que has conseguido. La liebre puede intentar cambiar todo de golpe pero seguro que se verá abrumado pronto. Tantas cosas diferentes, muchos cambios de hábitos y todo será engorroso y dejará de tener sentido. Por eso renta a largo plazo ser la tortuga con un objetivo claro: ser mejor persona y dejar un mundo mejor.

Aquí Eco te facilita esta misión ayudándote a encontrar los puntos de venta con los productos que necesitas en la ciudad y que están cerca de ti. Valladolid es una pequeña y con un poco de voluntad podrás ser esa tortuga que, sin pausa pero sin prisa, avanza hacia una forma de vida mejor y más ecológica.

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